Siempre me había fascinado la sangre. La vida y el dolor dependen de su movimiento. Le atribuyen la fuerza, se ha convertido en el color de la guerra y el amor colorea con ella sus armas, como si amar no consistiera más que en combatir. Las historias sobre grandes pasiones que han conseguido transmitirse a través de los siglos están salpicadas de sangre, y yo mismo había recibido esos golpes de daga y esos besos de muerte.
El corazón, que es donde dicen que se esconden el valor y los gritos de ternura, no está ahi más que para absorber su violencia y hacerse eco de su música sorda.
divendres, 18 de febrer del 2011
DRUG philosophy
¿Ves ese paquete de fumar mata que hay sobre el piano?
Todo lo que hay que saber está sobre esas cuatro paredes...
Verás que una de tus personalidades la seducen los delirios de grandeza. Un paquete dorado de cigarrillos largos con una insignia regia. Una atractiva insinuación de galmour y riqueza. Una sutil sugerencia de que los cigarrillos son tus reales y leales amigos. Y eso, Pete...es falso.
Tu otra personalidad intenta que te centres en la otra cara de la moneda. En aburrida negrita y sobre fondo blanco, aparece la afirmación de que esos firmes soldaditos de la muerte en realidad quieren matarte. Y esa, Pete...es la verdad. Oh...la belleza seductora llama a la muerte y yo soy adicto a su cautivador canto de sirena. Lo que al principio es dulce, al final es amargo...Y lo que es amargo, al final es dulce.
Esa esa la razón de que tu y yo adoremos las drogas.
ROCK&ROLLA
Todo lo que hay que saber está sobre esas cuatro paredes...
Verás que una de tus personalidades la seducen los delirios de grandeza. Un paquete dorado de cigarrillos largos con una insignia regia. Una atractiva insinuación de galmour y riqueza. Una sutil sugerencia de que los cigarrillos son tus reales y leales amigos. Y eso, Pete...es falso.
Tu otra personalidad intenta que te centres en la otra cara de la moneda. En aburrida negrita y sobre fondo blanco, aparece la afirmación de que esos firmes soldaditos de la muerte en realidad quieren matarte. Y esa, Pete...es la verdad. Oh...la belleza seductora llama a la muerte y yo soy adicto a su cautivador canto de sirena. Lo que al principio es dulce, al final es amargo...Y lo que es amargo, al final es dulce.
Esa esa la razón de que tu y yo adoremos las drogas.
ROCK&ROLLA
dijous, 17 de febrer del 2011
ADV
Salgo de casa, tropezando con todo por el sueño que me atrapa, buscando y rebuscando en las profundidades del bolso las putas llaves del coche que, o se me olvidan dentro de las cuatro paredes entre las que vivo (o malvivo) haciéndome perder absurdamente el tiempo, o meto dentro del immenso bolso que necesito para pasar el dia fuera de casa.
Suele ser este el caso.
Abro el bolso; meto el brazo; palpo recorriendo con mis dedos todos los objetos pertenecientes a mi dia a dia; el tacto me produce tanto dolor como placer: dolor al tocar algún imperdible que se ha quedado abierto para joderme la vida; placer...placer al tocar la suave piel aterciopelada del melocotón...Ese tipo de placer que por insignificante que sea,es uno de los más valiosos, uno de los que te hacen valorar los pequeños detalles de la vida...
Saco (al fín) las llaves y abro la puerta de mi pequeña lata para dirigirme al laberinto que lleva a la absorción de mi alma: mi trabajo.
Pasan las horas: haz esto, haz lo otro, baja, sube, café, ven, vas muy tapada, más azucar, menos azucar...¿Para qué coño estudia una mujer una carrera si acaba a modo de secretaria maltratada, agobiada, violada, presionada y desgastada por su jefe?
A tomar por saco...
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7.......un bote de antidepresivos; llantos; gritos; silencio; muerte...
Suele ser este el caso.
Abro el bolso; meto el brazo; palpo recorriendo con mis dedos todos los objetos pertenecientes a mi dia a dia; el tacto me produce tanto dolor como placer: dolor al tocar algún imperdible que se ha quedado abierto para joderme la vida; placer...placer al tocar la suave piel aterciopelada del melocotón...Ese tipo de placer que por insignificante que sea,es uno de los más valiosos, uno de los que te hacen valorar los pequeños detalles de la vida...
Saco (al fín) las llaves y abro la puerta de mi pequeña lata para dirigirme al laberinto que lleva a la absorción de mi alma: mi trabajo.
Pasan las horas: haz esto, haz lo otro, baja, sube, café, ven, vas muy tapada, más azucar, menos azucar...¿Para qué coño estudia una mujer una carrera si acaba a modo de secretaria maltratada, agobiada, violada, presionada y desgastada por su jefe?
A tomar por saco...
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7.......un bote de antidepresivos; llantos; gritos; silencio; muerte...
diumenge, 13 de febrer del 2011
ALICANTE
Je suis dans mon appartement à Alicante, dans le salon, seul. Je fume ma dernière cigarette. Le paquet de Marlboro vide est sur la table, près d’une orange solitaire qui a oublié ses amies au jardin.
L’air frais entre par la fenêtre de la chambre en face, où une jeune femme dort dans mon lit placidement.
Je vois sa robe violette sur le tapis.
Elle est complètement nue. Je la regarde. Je ressens un grand plaisir à la regarder comme ça.
Elle ne bouge pas; elle dort paisiblement.
Elle est vraiment jolie, elle est vraiment calme…
La regarder, c’est comme regarder un ange, comme regarder le bleu du ciel, comme regarder les étoiles dans cette nuit, dans cette ville, dans ma ville, Alicante.
C’est…c’est comme un présent. Oui ! Comme un doux présent du présent ; un présent pour moi, mais, peut-être, uniquement pour ce soir.
Je voudrais l’aimer toujours ; je voudrais avoir sa beauté avec moi, son innocence. Mais…le voudra-t-elle aussi ? Peut-être…Pourquoi pas ?
La fraîcheur de la nuit la couvre comme les draps blancs, soyeux comme sa peau. L’air la touche, la caresse…
Elle est si belle !
Je voudrais la caresser aussi ; je voudrais lui dire que je l’aime avec tout mon cœur ; je voudrais, après ça, l’embrasser et pouvoir dormir à ses côtés, mais…seulement si elle le veut aussi. Je serais son chevalier servant !
Je vais la respecter toujours ! Je le jure !
Je m’approche de mon lit ; je la couvre ; elle se réveille…
Un regard, un sourire, un baiser sur le front. Elle essaye de me dire quelque chose, mais je l’arrête.
Je pose mon doigt sur ses lèvres et dans la fraîcheur de la nuit je lui dis doucement les premiers mots de cette veillée :
« Camille, tu es la chaleur de ma vie… »
L’air frais entre par la fenêtre de la chambre en face, où une jeune femme dort dans mon lit placidement.
Je vois sa robe violette sur le tapis.
Elle est complètement nue. Je la regarde. Je ressens un grand plaisir à la regarder comme ça.
Elle ne bouge pas; elle dort paisiblement.
Elle est vraiment jolie, elle est vraiment calme…
La regarder, c’est comme regarder un ange, comme regarder le bleu du ciel, comme regarder les étoiles dans cette nuit, dans cette ville, dans ma ville, Alicante.
C’est…c’est comme un présent. Oui ! Comme un doux présent du présent ; un présent pour moi, mais, peut-être, uniquement pour ce soir.
Je voudrais l’aimer toujours ; je voudrais avoir sa beauté avec moi, son innocence. Mais…le voudra-t-elle aussi ? Peut-être…Pourquoi pas ?
La fraîcheur de la nuit la couvre comme les draps blancs, soyeux comme sa peau. L’air la touche, la caresse…
Elle est si belle !
Je voudrais la caresser aussi ; je voudrais lui dire que je l’aime avec tout mon cœur ; je voudrais, après ça, l’embrasser et pouvoir dormir à ses côtés, mais…seulement si elle le veut aussi. Je serais son chevalier servant !
Je vais la respecter toujours ! Je le jure !
Je m’approche de mon lit ; je la couvre ; elle se réveille…
Un regard, un sourire, un baiser sur le front. Elle essaye de me dire quelque chose, mais je l’arrête.
Je pose mon doigt sur ses lèvres et dans la fraîcheur de la nuit je lui dis doucement les premiers mots de cette veillée :
« Camille, tu es la chaleur de ma vie… »
AFTER EIGHT (8am)
No era un fantasma quien surgió entre la niebla que cubría las afueras de Bournemouth, sino el detective Blake, ebrio, en plena tarde.
Una noche de sexo y pasión sin control le había llevado a esa situación sonámbula, de camino a su despacho.
No dejaba de perderse en las curvas de esa seductora mujer que noche tras noche le robaba el corazón. No sabía su nombre. ¿Qué más daba? La amaba.
Cogió un sobre que le había llegado horas antes al despacho y decidió no quedarse en el pequeño habitáculo en el que trabajaba.
Se dirigió al pub The Nightjar.
Allí estaba ella: gabardina negra, labios rojos y cigarro en mano. Sus miradas se cruzaron; partieron.
Alcohol. Sexo. Lujuria.
Al día siguiente la policía entraba en la casa de Blake. Su cuerpo se hallaba desnudo al lado de una foto y una colilla teñida de rojo pasión y muerte.
Una noche de sexo y pasión sin control le había llevado a esa situación sonámbula, de camino a su despacho.
No dejaba de perderse en las curvas de esa seductora mujer que noche tras noche le robaba el corazón. No sabía su nombre. ¿Qué más daba? La amaba.
Cogió un sobre que le había llegado horas antes al despacho y decidió no quedarse en el pequeño habitáculo en el que trabajaba.
Se dirigió al pub The Nightjar.
Allí estaba ella: gabardina negra, labios rojos y cigarro en mano. Sus miradas se cruzaron; partieron.
Alcohol. Sexo. Lujuria.
Al día siguiente la policía entraba en la casa de Blake. Su cuerpo se hallaba desnudo al lado de una foto y una colilla teñida de rojo pasión y muerte.
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