Salgo de casa, tropezando con todo por el sueño que me atrapa, buscando y rebuscando en las profundidades del bolso las putas llaves del coche que, o se me olvidan dentro de las cuatro paredes entre las que vivo (o malvivo) haciéndome perder absurdamente el tiempo, o meto dentro del immenso bolso que necesito para pasar el dia fuera de casa.
Suele ser este el caso.
Abro el bolso; meto el brazo; palpo recorriendo con mis dedos todos los objetos pertenecientes a mi dia a dia; el tacto me produce tanto dolor como placer: dolor al tocar algún imperdible que se ha quedado abierto para joderme la vida; placer...placer al tocar la suave piel aterciopelada del melocotón...Ese tipo de placer que por insignificante que sea,es uno de los más valiosos, uno de los que te hacen valorar los pequeños detalles de la vida...
Saco (al fín) las llaves y abro la puerta de mi pequeña lata para dirigirme al laberinto que lleva a la absorción de mi alma: mi trabajo.
Pasan las horas: haz esto, haz lo otro, baja, sube, café, ven, vas muy tapada, más azucar, menos azucar...¿Para qué coño estudia una mujer una carrera si acaba a modo de secretaria maltratada, agobiada, violada, presionada y desgastada por su jefe?
A tomar por saco...
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7.......un bote de antidepresivos; llantos; gritos; silencio; muerte...
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada