No era un fantasma quien surgió entre la niebla que cubría las afueras de Bournemouth, sino el detective Blake, ebrio, en plena tarde.
Una noche de sexo y pasión sin control le había llevado a esa situación sonámbula, de camino a su despacho.
No dejaba de perderse en las curvas de esa seductora mujer que noche tras noche le robaba el corazón. No sabía su nombre. ¿Qué más daba? La amaba.
Cogió un sobre que le había llegado horas antes al despacho y decidió no quedarse en el pequeño habitáculo en el que trabajaba.
Se dirigió al pub The Nightjar.
Allí estaba ella: gabardina negra, labios rojos y cigarro en mano. Sus miradas se cruzaron; partieron.
Alcohol. Sexo. Lujuria.
Al día siguiente la policía entraba en la casa de Blake. Su cuerpo se hallaba desnudo al lado de una foto y una colilla teñida de rojo pasión y muerte.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada